LAS COCHERAS DE CUATRO CAMINOS

En los últimos meses se suceden las noticias en prensa sobre el devenir de las Cocheras de Cuatro Caminos. Este asunto se ha incorporado a los debates urbanísticos de la ciudad de Madrid. Por el momento este es uno de los principales logros de la Plataforma Salvemos Cuatro Caminos, constituida ahora hace un año. Por fin este asunto se discute y debate abiertamente, un debate que debiera haberse producido con anterioridad a la aprobación del plan urbanístico del que ahora padecemos las consecuencias.

Las Cocheras de Cuatro Caminos son unos de los bienes más desconocidos del patrimonio industrial de Madrid. Estas instalaciones están situadas junto a la Avenida de la Reina Victoria, en el barrio de Chamberí, en las inmediaciones de la Glorieta de Cuatro Caminos. En la actualidad apenas son visibles, ya que están rodeadas por un muro que las oculta desde la calle. Aunque esto no fue siempre así, ya que las Cocheras fueron en su momento uno de los emblemas del Metro de Madrid, que en el momento de inauguración se llamaba “Ferrocarril Metropolitano Alfonso XIII”. Las Cocheras se construyeron en lo que entonces era la periferia de la ciudad de Madrid, y se convirtieron en la primera pieza del desarrollo urbanístico de esta zona. Pocos años después de su inauguración se construirían los Edificios Titanic y se acometería la urbanización de lo que hoy conocemos como la Avenida de la Reina Victoria.

El Metropolitano de Madrid tomó como referencia principalmente a los Metros de Nueva York y París. Las Cocheras de Cuatro Caminos fueron diseñadas por los arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi en colaboración con los ingenieros de caminos Alejandro San Román y José Valentí de Dorda. Este equipo se basó en las instalaciones del Interborough Rapid Transit de Nueva York, como la 180th Street Yard, construída apenas unos años antes que Cuatro Caminos. A partir de este modelo los arquitectos aportaron su indiscutible sello, patente en detalles como el diseño de los vanos, la plasticidad de la fábrica de ladrillo o el cuidado diseño de la estructura metálica.

Las Cocheras de Cuatro Caminos fueron en su momento el edificio de mayor entidad de la Compañía del Metropolitano. Por esta razón su inserción implantación buscaba sacar el máximo partido posible a su ubicación. Por esta razón el edificio se rodeó de un pretil de poca altura, que permitía a los viandantes asomarse a la playa de vías. El edificio exhibía una parte de su ligerísima estructura de acero dejándola a la vista. Y todavía hoy podemos percibir las ventanas que daban a la calle Esquilache, y que se concibieron para permitir asomarse al interior de la nave de talleres. Detalles que nos hablan de la función publicitaria de este edificio, que debía ser un emblema del nuevo medio de transporte.

La historia de este edificio contiene la memoria de los casi 100 años de historia del Metro de Madrid. Pues estas instalaciones fueron la cuna en torno a la cual fue creciendo la red que hoy conocemos. Originalmente sirvieron como centro logístico de las obras, luego como taller donde se terminaron de montar los coches inaugurales, y desde entonces como uno de los centros operativos de la red. La práctica totalidad de los coches del Metro han pasado en algún momento por sus instalaciones. Por todas estas razones, y conociendo la existencia de la colección de material móvil de Metro de Madrid, consideramos que Cuatro Caminos es una de las mejores ubicaciones para el museo de Metro de Madrid, que se debe complementar con otros usos dotacionales para el barrio.

Desgraciadamente, el plan urbanístico en vigor contempla la destrucción de estas instalaciones para construir 60.000 m2 de vivienda y una torre de 25 plantas. Es un ejemplo de una actuación urbanística concebida únicamente desde el punto de vista de los promotores inmobiliarios. De llevarse a cabo, este plan arrasará con el patrimonio y la memoria histórica del lugar, y terminará con uno de los pocos espacios de oportunidad que les quedan a los congestionados barrios de Chamberí y Tetúan.

Consideramos que se debe de reformular el plan urbanístico en marcha para buscar una solución que dé respuesta a las numerosas voces que piden la conservación de esta joya de nuestro patrimonio industrial, y permita resolver las carencias dotacionales de su entorno.

Álvaro Valdés Menéndez
Plataforma Salvemos Cuatro Caminos

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