Organizaciones ecologistas y vecinales preocupadas ante el proceso de redacción de la nueva ley del suelo

“Ecologistas en Acción y la FRAVM muestran su preocupación por la nueva ley del suelo de Madrid”

Ecologistas en Acción y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) consideran que la nueva ley del suelo que está redactando el Gobierno Regional, retrocede en aspectos ambientales, sociales y competencias públicas, no avanza en participación y consolida el urbanismo como una mera actividad económica en manos de la iniciativa privada. Ambas organizaciones muestran su decepción por la opacidad del proceso y por la falta de ambición del texto en la lucha contra la especulación y la corrupción urbanísticas.

Madrid es la comunidad autónoma con el mayor grado de urbanización del territorio (12%). El  crecimiento de superficies artificiales (urbanas, industriales, infraestructuras, etc) es el más elevado del Estado español, junto a Murcia y la Comunidad Valenciana, y supone una expansión del 47,7% respecto al año 1987. Por ello, los principales problemas ambientales de la región derivan del crecimiento urbanístico (consumo de recursos, destrucción de suelo, pérdida de biodiversidad, etc.) y de la fragmentación causada por la red de infraestructuras que dan servicio a las zonas urbanas.

Ante esta situación debería ser prioritario para el Gobierno regional contar con herramientas efectivas para limitar la expansión urbana. Desde el año 2007, la Ley de Suelo estatal reconoce que el suelo es un recurso natural, escaso y no renovable y por ello su transformación debe ser la estrictamente necesaria para atender las necesidades socioeconómicas. Sin embargo, la nueva norma madrileña no incorpora este reconocimiento y aunque reduce las categorías del suelo urbanizable (al eliminar el suelo urbanizable no sectorizado), la realidad es que los usos, construcciones y actividades permitidas y autorizables en el suelo no urbanizable son tan amplios que se convierte en un apéndice del suelo urbano. De esta forma, el suelo no urbanizable pierde la protección real y efectiva y se convierte en receptor de instalaciones ajenas a su naturaleza, tales como asistenciales, turísticas, hosteleras, docentes, religiosas, funerarias, industriales, infraestructuras de todo tipo, residencial disperso, celebración de eventos, etc.

A esta situación hay que añadir la propuesta de regularización de asentamientos ilegales mediante planes especiales. De llevarse a cabo, supondría la legalización de miles de viviendas en toda la región con el consiguiente deterioro del suelo no urbanizable sobre el que se asientan.

Ecologistas en Acción y la FRAVM también muestran su preocupación por el retroceso en la función social del urbanismo que se refleja en dos aspectos fundamentales: las competencias de la administración y las cesiones públicas. El texto normativo focaliza la actividad urbanística en el derecho de propiedad del suelo y la libertad de empresa. Así, pasa a considerarse como una actividad económica más, en la que la administración pública pierde el control y queda con mera espectadora con escaso margen de intervención y de decisión. A juicio de las organizaciones este nuevo régimen de la actividad urbanística favorecerá más avidez urbanizadora, con la consiguiente especulación del suelo y de las viviendas.

En relación a las cesiones que los promotores deben hacer a la administración pública para construir dotaciones (centros educativos, deportivos, zonas verdes, etc.), la nueva ley sigue la tendencia a la baja iniciada por Esperanza Aguirre. En 2001, las cesiones eran de 120 metros cuadrados por cada 100 metros cuadrados construidos. En 2012 se redujo a 50 metros cuadrados y ahora, la nueva norma lo rebaja a 30 metros cuadrados. Esta superficie de cesión puede quedar en 10 metros cuadrados o eliminarse en determinadas circunstancias, como en suelos industriales y desarrollos turísticos y urbanizaciones de baja densidad en municipios de menos de 5.000 habitantes.

Ecologistas en Acción y la FRAVM consideran que reducir cesiones para dotaciones públicas perjudica al interés general y solo favorece el beneficio privado de promotores.

A ambas organizaciones les sorprende el paso atrás en la lucha contra la especulación y la corrupción al recuperar los convenios de planeamiento urbanístico. Este tipo de convenio está declarado nulo de pleno derecho, en la Comunidad de Madrid, desde 2007, siendo presidenta Esperanza Aguirre. Estos convenios permiten modificar el planeamiento urbanístico y están sujetos a fuerte controversia por su vinculación a casos de corrupción (como ha ocurrido en Valencia o en Marbella).

Otra cuestión es la falta de participación ciudadana que favorece la opacidad y la corrupción. La ley no contempla la participación ciudadana en el diseño de la ciudad. La ciudadanía ni participa ni tiene voz. La nueva norma sólo contempla los clásicos periodos de información pública que nada tienen que ver con la participación efectiva. Además sigue excluyendo a los colectivos ciudadanos de la Comisión de Urbanismo, organismo clave en el proceso de aprobación de la mayor parte de los instrumentos de planeamiento.

Por último, Ecologistas en Acción y la FRAVM lamentan que la nueva ley se esté redactando a puerta cerrada sin participación ciudadana. Tal vez por esta razón, el texto es poco ambicioso, perpetúa vicios actuales y retrocede en la lucha contra la especulación y corrupción.

Para más información:

 
Mª Ángeles Nieto, portavoz de Ecologistas en Acción: 606 059 528
Vicente Pérez, portavoz de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, 608 317 785
Enlaces de interés:

Triunfo de la Asociación Chamberí SÍ, sobre el campo de golf

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“Triunfo de la Asociación Chamberí SÍ, sobre el campo de golf”

Por: Lola Vázquez (Asociación Parque Sí en Chamberí), Octubre 2016

Después de tres sentencias favorables (en el 2010-2012 y 2016) y de diez años de mantenernos constantes y firmes, en nuestro propósito de recuperar el Parque para Chamberí, por fin el Canal y la Comunidad de Madrid confirman que las instalaciones de golf, en el Tercer Depósito del Canal de Isabel II, van a ser desmanteladas.

Lejos quedan aquellos primeros días, a finales del 2006, cuando una querida y valiente vecina puso una pancarta en su balcón y empezó a buscar apoyos ante el inicio de unas obras que no eran lo que se había pactado legalmente. En efecto, en lugar de un gran Parque para Chamberí, los vecinos vimos anonadados cómo se levantaban  grúas de 30 metros, para sostener redes metálicas y  con plástico verde ocupando una extensión de varias Ha de terreno.

Parecía imposible parar lo que ya había empezado, parecía imposible que se recuperase el Parque, pero empezó una reunión y luego otra, y algo empezó a moverse. No estábamos solos, ni decíamos cosas raras, simplemente estábamos defendiendo nuestro barrio, nuestras zonas verdes, que en una ciudad

no son un lujo, son una necesidad.

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Y empezamos a movernos: manifestaciones, pancartas, lazos en nuestros balcones, fiestas para recaudar fondos, talleres de participación, jornadas de divulgación, mesas para recogida de firmas… Os acordáis? Recibíamos amenazas, broncas, insultos, también estaban los que pasaban diciéndonos que no valía la pena, que no podría hacerse nada, que no había remedio, que siempre acababan mandando los de siempre …

Empezamos a recoger información. Las instalaciones no contaban con permiso de licencia ni de apertura, las vallas del recinto se habían levantado con la opinión desfavorable de Patrimonio, el Colegio de Arquitectos también había emitido un informe desfavorable, no cumplía con la normativa medioambiental, las cesiones privadas se habían hecho irregularmente, etc. , etc.

Y nos fuimos organizando cada vez más, nos constituimos en Asociación, abrimos una web ( www.parquesienchamberi ), en los periódicos, en las revistas, en los programas de radio y TV se hablaba de estas instalaciones de golf que usurpaban el lugar de las zonas verdes que el distrito necesitaba. Se prepararon informes, documentos, todo el material que recogía información sobre el Parque.

Muchos grandes y estupendos profesionales, no solamente nos  apoyan, sino que aportan un excelente y muy valioso trabajo profesional que nunca dejaremos de agradecer, pues gracias a ellos hemos llegado hasta aquí: arquitectos, urbanistas, abogados y juristas, publicistas, escritores y editores…

Algunos ya se fueron, como Fernando Casado, que nos apoyó desde un principio, o nuestra querida Ilda Fava, vecina, actriz y directora de teatro que nos enseñó a divertirnos actuando en obras de teatro donde relatábamos las experiencias surrealistas que estábamos viviendo con la situación del Parque, y que luego representábamos en la sala Clamores, para obtener fondos para nuestras acciones legales.
Desde Parque Si en Chamberí hemos aunado y sumado esfuerzos de unos y otros. Hemos colaborado y nos han apoyado desde un principio numerosas Asociaciones, como las Asociaciones de Padres de Alumnos APAS, Asociaciones de Vecinos, como El Organillo, Ecologistas en Acción, Asociaciones de Mujeres, como Nosotras Mismas, y otras muchas más; más adelante Chamberí se mueve y Corazón Verde en Chamberí.

Nuestras actuaciones han girado en todo momento en torno a tres grandes áreas:

  • el área legal, emprendida con denuncias ante la Fiscalía Anticorrupción, posteriormente contra la declaración del “excepcional interés general” de las instalaciones del golf con la que el gobierno de Aguirre pretendió justificar su construcción, más adelante ante el Contencioso-Administrativo.
  • el área de divulgación, emprendiendo acciones en los medios para dar a conocer entre los vecinos, en la ciudad lo que estaba pasando,
  • el área política, con intervenciones en el Pleno del Distrito, con contactos con todos los partidos políticos, inclusive el que ordenó y gestionó este abuso en nuestro barrio. También con acciones de recogida de firmas y presentación de escritos en los organismos e instituciones correspondientes.

Mucha paciencia, mucha perseverancia, el convencimiento y la confianza en que nuestra solicitud era legítima y justa. Es un triunfo jurídico, SI; y es también un triunfo de ciudadanos, de vecinos, que en lugar de la resignación, de la pasividad, hemos optado por defender nuestros derechos, por sabernos responsables de lo que pasa a nuestro  alrededor y por implicarnos en ello.

 « nunca dudes de la capacidad de un grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos, para cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado » Margaret Mead (antropóloga)

En este momento los retos siguen presentes. Hasta que no veamos que se desmantelan las grúas y las redes, y se quita el plástico verde; hasta que no veamos que en su lugar se levantan zonas verdes, espacios de paseo, espacios de encuentro, espacios de juego y de deporte, hasta que eso no ocurra nuestra Asociación Parque Sí en Chamberí va a continuar defendiendo su objetivo.

Ahora toca recoger todas las propuestas recibidas y trabajadas en todos estos años en los talleres, modificar lo que sea necesario y, junto a lo que se aporte en la Jornada de Información del próximo 19 de noviembre y en el Taller de Participación del 14 de Enero 2017, presentar las propuestas, que entre todos decidamos, sobre qué usos queremos dar a esta amplia zona de nuestro barrio, que son las instalaciones del Tercer Depósito del Canal de Isabel II.

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Es un trabajo que vamos a seguir haciendo entre todos y siempre recordando que “nuestra acción es local, pero nuestra visión es global”.

 

“Jan Gehl, el arquitecto que lleva 50 años trabajando por la ciudad sin coches”

Interesantísima entrevista al arquitecto danés Jan Gehl:

“El arquitecto que con su obra defiende la sostenibilidad de las grandes ciudades, defendiendo un modelo donde las personas, y no los automóviles, tomen las calles.” 

Jan Gehl. (Artículo del país. 11-09-2016)

Ciudad, izquierda y memoria. El caso del Edificio España

“Ciudad, izquierda y memoria. El caso del Edificio España”

(Por: Luis Suárez)

En el periódico Público ha aparecido en días pasados una original contribución al debate social que viene desarrollándose desde hace meses alrededor del destino del emblemático Edificio España madrileño (‘Edificio España: nuevas políticas de izquierdas, viejos símbolos de derechas’, revista CTXT, 10-08-2016). Un sugerente artículo firmado por Miguel Caballero que enfoca el tema en el marco de las políticas de memoria histórica, y cuya tesis puede resumirse en la paradoja en la que supuestamente incurre la izquierda al defender la conservación, parcial, del Edificio España, cuando este no sería sino un emblema franquista. Una reflexión que se inscribe en el debate siempre abierto sobre patrimonio cultural y memoria democrática.
Aun coincidiendo con algunas premisas que el autor sostiene (las incoherencias y escaso fundamento de la política de memoria histórica de la actual corporación municipal madrileña; el origen especulativo del edificio y su sentido como imagen de la pretendida modernización del régimen dictatorial, por citar un par de ellas), creo sin embargo que pueden y deben discutirse, o matizarse, algunos de los supuestos en que se basa y que paso a comentar (los entrecomillados corresponden a citas literales del artículo comentado).
Supuesto 1. El Edificio de España es un monumento
‘¿Por qué la arquitectura es diferente al callejero urbano o la escultura, en cuestión de memoria?’
El artículo hace escasa referencia a la naturaleza del inmueble en tanto que edificio con uso y aprovechamiento económico y social, es decir, como contenedor para actividades urbanas concretas, y pieza singular en el tejido de la ciudad. No hay duda de que cualquier edificio posee una faceta estética, paisajística, y en algunos casos monumental (con toda razón el autor haba de ‘la monumentalidad de ciertos edificios, su naturaleza escultórica y su potencial identitario’), pero en general su valor primordial o central es su capacidad de albergar dichos usos y aprovechamientos, y para dinamizar la vida urbana. Capacidad que otorga un valor social específico a los edificios frente a otros monumentos, obras o testimonios históricos.
De este valor se deriva justamente la dimensión comercial, y por extensión, especulativa, pasada, actual y futura, tanto de este edificio como de cualquier otro espacio urbano, con independencia de que sus valores culturales o artísticos puedan a su vez incrementarla por criterios estéticos y de prestigio.
Expresado de otra manera: ¿Se sabe de algún banco o magnate (chino o no) dispuesto a desembolsar varios cientos de millones de euros por un monumento franquista, tal como han hecho por este edificio?
En resumen, matización 1: el Edificio España no es un monumento sino un edificio monumental.
Supuesto 2. El edificio, y en particular la fachada frontal, son un símbolo franquista que debe eliminarse
    ‘…un rascacielos con diseño de arco triunfal…’ ‘…el Edificio España lleva la marca de la autarquía.’
    ‘En lugar de defender con tanto ahínco la preservación de la fachada, como hace ahora, debería proponer el derribo de la misma.’
Este podría ser un argumento original de M. Caballero, pues por lo que yo sé no se ha suscitado en el debate público sobre este edificio antes mencionado. Con independencia de la discutible interpretación de la composición de su fachada principal (el supuesto arco triunfal, en todo caso nada obvio; de hecho casi cualquier pórtico puede tener un aire triunfal), un tan estricto análisis histórico-memorialista de la arquitectura realizada durante el franquismo llevaría a la descalificación de toda ella, simplemente por una tara congénita o de origen, tanto si se trata de edificios monumentales, por su arrogante triunfalismo, como de obras menores, por su populismo paternalista y alienante, descalificación en todo caso más moral e ideológica que política o social, e incluso estética y cultural.
Aquí de nuevo sería pertinente la diferenciación entre edificios y monumentos. Por muy emblemático y representativo que un edificio pueda ser, como el que nos ocupa, su lectura en clave ideológica no deja de ser, en general, un ejercicio culto e interpretativo. En cambio, en términos de percepción social, ni la fecha concreta de su construcción y su contexto histórico, ni su posible intencionalidad propagandística, resultan relevantes frente a su valor icónico e identitario, su impacto en el paisaje urbano, y su asociación con usos y actividades atractivas, singulares, incluso míticas, para el imaginario colectivo.
La interpretación histórica-ideológica de un edificio civil y privado como este, tiene un sentido radicalmente diferente a la que suscita y obliga un monumento público, en especial si este es decididamente apologético y propagandístico de un determinado régimen criminal, como tantos que nos legó la dictadura. Eso sin entrar en el cuestionable criterio a favor de demoler toda obra representativa de un previo régimen totalitario.
Dicho también de otra manera: ¿La contemplación de la fachada del Edificio España ofende la sensibilidad ciudadana al punto de que esta debiera ser demolida por pura higiene democrática?
Matización 2: Eliminar todas las obras supuestamente triunfalistas heredadas de un sistema dictatorial no dejaría de ser otro ejercicio incivilizado de limpieza ideológico-cultural.
Supuesto 3. La calidad del edificio es tan pobre que no merece su preservación
    ‘La decoración neobarroca que corona la construcción alude al pasado imperial y está hecha de granito, la piedra preferida por los arquitectos del franquismo para construir la retórica grandilocuente e hispanista de la posguerra.’
    ‘… su esqueleto es de hormigón armado, un método prácticamente obsoleto para este tipo de construcciones en aquel entonces.’
Aunque el autor sólo alude de refilón al escaso valor arquitectónico del edificio, tanto desde el punto de vista tecnológico como estilístico, creo necesario mencionar el argumento porque sí se ha manejado con abundancia en el reciente debate social y profesional (y también mediático) sobre la preservación o no del Edificio España.
De nuevo nos encontramos con un criterio que, por una parte, resulta un tanto difuso y discutible, y por otra, en el caso de aplicarse con rigor, obligaría a someter a la piqueta a un número incalculable de edificios.
Este edificio ha sido también valorado como un ejemplo singular de transición entre estilos y conceptos arquitectónicos (los últimos estertores del tradicionalismo, historicismo, neobarroco o neoclasicismo, frente al movimiento moderno y el racionalismo, por citar algunas tendencias), en el marco de los debates y tensiones de un fecundo momento de la historia de la cultura y la arquitectura, y en el asfixiante contexto autárquico del franquismo de posguerra. Como se ha dicho en alguna ocasión, para la historia de la cultura tiene tanto interés la preservación de las muestras más vanguardistas de un determinado periodo como la de las resistencias coetáneas de los modelos ya decadentes, discusión que en todo caso no cabe en este texto.
Pero por encima de cuestiones opinables sobre el valor cultural de un edificio, a la hora de decidir sobre su valor patrimonial y por lo tanto sobre su posible preservación obligatoria, a mi juicio deben prevalecer otros criterios más objetivos tales como su importancia y singularidad histórica y urbanística, o su representatividad y percepción social. Se trata así no tanto de aplicar baremos estilísticos o estéticos actuales (siempre en fuerte grado subjetivos) a la arquitectura heredada, sino de partir del reconocimiento del hecho urbano como una obra colectiva y gradual, es decir, de un bien patrimonial en su conjunto, testimonio excepcional (por ser al tiempo nuestro propio hábitat) de la historia de nuestra sociedad, del que nosotros, aquí y ahora, solo somos unos breves beneficiarios transitorios obligados a transmitirlo en las mejores condiciones a quienes nos sucedan.
Desde esa perspectiva, todo lo que está edificado es en definitiva documentación histórica. Y todo lo que está edificado y tiene un uso social (por oposición, de nuevo, a lo que comúnmente denominamos monumentos) es, además, un bien útil y vivo. Reutilizar la ciudad heredada, mejorándola en lo necesario, habitándola en suma, es la forma más adecuada de preservarla. Lo que por supuesto no significa que no se pueda demoler y en su caso sustituir ninguna construcción heredada: hay una variedad de situaciones y circunstancias en las que hacerlo puede ser una necesidad, siempre, claro, que el inmueble a demoler no tenga valores específicos y singulares.
En otras palabras: ¿En base a qué derecho o justificación podríamos arrogarnos la licencia de eliminar una etapa histórica de la ciudad, negándosela a las generaciones venideras?
Matización nº 3: Fea o hermosa, moderna o anticuada, la edificación y organización del espacio habitado refleja los valores, capacidades y realidad de su época. Borrar esa realidad o intentar reescribirla desde nuestra visión actual mediante una suerte de depuración estética es una forma de adulterar, falsificar, la historia.
Supuesto 4. La izquierda defiende sólo la conservación de la fachada del edificio
    ‘La izquierda se emplea a fondo para contrarrestar la neoliberalización, pero () hay un romanticismo un poco vano del paisaje, y donde todo se reduce a la forma exterior, la fachada, que es lo único que les parece importante conservar, sin reflexionar sobre lo que esa fachada simboliza…’
Por una parte, el autor parece reducir la izquierda madrileña a su expresión municipal, es decir, a la actual corporación de la candidatura progresista Ahora Madrid. Sin embargo, son muchos los colectivos y entidades que con todas sus variantes podrían incluirse en una laxa clasificación de izquierda y que vienen reclamando la preservación integral del Edificio España, con argumentos más o menos semejantes a los anteriormente expuestos en esta nota, y con algún otro de similar relevancia como el enorme impacto medioambiental y despilfarro de recursos que conllevaría la demolición y reconstrucción del edificio.
Por otra parte, tal vez por falta de conocimiento sobre los antecedentes normativos y urbanísticos del culebrón del Edificio España, el autor atribuye a la actual corporación municipal algo (la exigencia de preservar parte de las fachadas) que de hecho es una herencia de la anterior corporación del PP bajo la alcaldía de la Sra. Botella. Dicha corporación, cediendo a la presión de la propiedad del edificio, rebajó su nivel de protección, que era ‘estructural’ (protegiendo la totalidad de los componentes fundamentales del edificio), para dejarlo en ‘parcial’, reduciendo en concreto la parte protegida, no susceptible de demolición, a la fachada principal y parte de las laterales, en un vano e incoherente intento de guardar las apariencias.
La corporación de Ahora Madrid ha optado por no revisar o cuestionar esa decisión debido seguramente al coste que pudiera suponer para el Ayuntamiento el previsible recurso de la propiedad en caso de una vuelta a la protección estructural del edificio.
Al respecto cabe también recordar que un edificio es un objeto unitario concebido para su particular función cuyos diferentes componentes están indivisiblemente articulados entre sí para atender dicha función; ninguna de sus partes sobra, ninguna tiene sentido por sí misma. Políticas y normas que establecen protecciones parciales de edificios contradicen o desafían así la misma esencia de la arquitectura, convirtiendo ésta en mera escenografía vaciada de todo sentido.
En el caso del Edificio España el desatino de su protección parcial resulta aún más absurdo en la medida en que las fachadas protegidas no son siquiera los elementos de más valor o interés del edificio. Y, para rizar el rizo, el mantenimiento de las actuales fachadas y la demolición y reconstrucción del resto supone un desafío realmente temerario tanto desde el punto de vista técnico como económico.
Matización 4ª: Ni la izquierda madrileña es sólo la representada por la agrupación electoral Ahora Madrid, ni esta es la responsable de la desprotección ‘a la carta’ del edificio, sino la anterior corporación municipal del PP.
Concluyendo
‘() las comunidades de cualquier tipo () acceden a su inconsciente colectivo a través de los mitos (). Los monumentos pueden funcionar en buena medida como materialización de esos mitos.’
Para bien o para mal, este disputado edificio, con sus sucesivas vidas, muertes y renacimientos, forma parte ya no solo de la historia sino de la leyenda de esta ciudad. Los ríos de tinta que ha provocado a lo largo de su existencia, de los que el propio texto de Caballero es muestra y relato, atestiguan su singularidad. ¿Será precisa su demolición, víctima del ‘inconsciente colectivo’, para que adquiera mayor relieve aún como mito?
Esperemos que el ‘consciente colectivo’ del pueblo madrileño no lo permita, y este mito siga vivo, enriqueciendo su historia y la de nuestra ciudad.

Sueña tu avenida: por la transformación de la A-5 en vía urbana

Por: Guillermo Martínez

En 2018 se cumplirán 50 años del “ensanche del Paseo de Extremadura”, la obra que convirtió una antigua carretera de dos carriles en la autovía que conocemos hoy: la A-5, con ocho carriles pegados a las viviendas. La Plataforma Campamento Sí  ha lanzado una campaña para urgir a las instituciones a resolver los problemas que ocasiona la autovía y propone su transformación en vía urbana.

No nos acostumbramos. 50 años bastan

Hemos convivido durante décadas con la Carretera de Extremadura, por la que pasan cada día más de 100.000 vehículos, y conocemos bien los problemas que provoca. Es una barrera que condiciona la vida en los barrios. En las viviendas más cercanas se sufren niveles perjudiciales para la salud de ruido y contaminación.  En las salidas más peligrosas los peatones se juegan la vida al cruzar la calle. Los pasos subterráneos son zonas inseguras, de modo que muchas personas modifican sus pautas de movilidad y sus horarios para no tener que atravesarlos, especialmente de noche.

El efecto se nota hasta en el uso de servicios públicos. Por ejemplo, en la Biblioteca Ángel González, separada del barrio de Campamento por la A-5, estimaban que el número de usuarios del otro lado de la carretera era la mitad del que tendrían en condiciones normales, estando tan cerca. El esfuerzo de las trabajadoras para promover el uso de la biblioteca “desde el otro lado” apenas puede mitigar el efecto negativo de la barrera urbana.

Cambiar esta situación es una reivindicación histórica del movimiento vecinal en el distrito. No nos acostumbramos a la A-5. Con vistas al próximo aniversario de la ampliación, Campamento Sí ha lanzado una campaña para reivindicar soluciones urgentes, a través del debate de alternativas que siempre se nos ha negado.

Descartar el soterramiento

Hasta ahora sólo se ha hablado de soterrar la carretera. El principal inconveniente de la solución es que es demasiado cara de construir y de mantener. Todo el mundo recuerda que soterrar la M-30 nos costó 5.000 millones de euros de inversión, una deuda para 40 años y una subida descomunal de impuestos y tasas.

Se conoce menos el gasto corriente que pagamos en la actualidad. El programa de Vías Públicas del Ayuntamiento de Madrid está dotado con 210 millones de euros, repartidos de la siguiente manera: 170 para la M-30 y 40 para el resto de la ciudad. Gastamos el 80% del presupuesto de Vías Públicas en una carretera que sólo representa el 2% de la superficie que hay que mantener. En la última década el coste del programa se ha multiplicado por tres, pero la cantidad que se destina a calles no soterradas se ha dividido por dos. Todo lo ha devorado la “Calle 30”.

 

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Vías Públicas: En los últimos 10 años hemos gastado 5 veces más en la Calle 30 que en el resto de la ciudad.

Si como sociedad no queremos afrontar enormes subidas de impuestos y queremos mantener todas las calles, cuidar los edificios públicos e ir dotando de nuevos equipamientos y servicios a los barrios que carecen de ellos, tenemos que descartar los soterramientos como receta para actuar, necesitamos alternativas más eficaces.

Porque, a pesar de su alto coste, el soterramiento no es una panacea. El ejemplo es el tramo soterrado de la Avenida de Portugal. La situación de ruido y contaminación junto a las viviendas ha mejorado, pero el ruido sigue siendo superior a lo establecido legalmente para zonas residenciales. Las emisiones contaminantes del barrio se descargan por otro sitio, pero no se reducen con el soterramiento. Los pasos peatonales mitigan el efecto barrera, pero no hay más que en una calle normal.

Sueña tu avenida. La A-5 vía urbana

Si afrontamos los problemas del distrito tomándonos en serio la necesidad de mejorar la calidad del aire y transformar el reparto de la movilidad en la ciudad en favor del transporte público, una asignatura pendiente de los gobiernos del PP durante décadas, se abre un nuevo campo de posibilidades de intervención.

Reorganizar el tráfico en superficie

La A-5 tiene una sección variable entre tres y cuatro carriles por sentido, y llega con cuatro al túnel de la Avenida de Portugal. En los últimos 15 años el tráfico ha descendido un 27%, más de la cuarta parte. En hora punta pasan 4.100 vehículos, menos que los 4.500 que admite una autovía de 3 carriles. Por tanto, podemos compactar el tráfico cerrando el cuarto carril de cada sentido.

Para comprender cómo reducir la velocidad a 50 km/h y establecer pasos peatonales en superficie, con semáforos, hay que notar que lo importante en política de movilidad es trasladar personas, no vehículos. En hora punta están pasando unas 5.100 personas, así que podemos mantener la capacidad si de los tres carriles por sentido dejamos sólo dos para el tráfico normal (3000 personas/hora) y reservamos el tercero para autobuses de alta capacidad (2.100 personas/hora).

Los ingenieros que han estudiado esta solución calculan el coste de la vía urbana en 50 millones de euros, muy por debajo de los 350-700 que costaría soterrar la A-5, dependiendo del tramo. Y en cuanto a los costes de mantenimiento, el soterramiento nos cargaría 14-28 millones de euros al año (el doble o el triple de todo lo que se invierte en el distrito), mientras que la alternativa no tendría más costes que el convencional de mantener la carretera, puesto que los servicios de transporte público se cobran a los usuarios.
Reorganizando el tráfico y favoreciendo al autobús conseguiríamos el cruce peatonal como en cualquier calle, una disminución de la contaminación debido al menor paso de vehículos y una atenuación del ruido. Comparada en prestaciones con el soterramiento, esta alternativa es equivalente reduciendo el efecto barrera, mejor reduciendo la contaminación y peor atenuando el ruido. Para conseguir mejores resultados hay que ser más audaces.

 

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Reorganización del tráfico: sección de la A-5 con tres carriles por sentido con uno reservado para autobuses.

 

Potenciar Metro y Cercanías

En vez de gastar en nuevos túneles sería más lógico aprovechar lo construido: medios de transporte como Metro y Cercanías. Para hacerse una idea de la capacidad de Metro, todas las personas que atraviesan hoy día la A-5 en hora punta podrían ser transportadas por la línea 10 si mejorara la frecuencia de los trenes en 33 segundos.

La solución no es tan simple y merece estudios serios, pero frente al miedo generalizado a que el cierre de carriles en la A-5 colapse el suroeste de Madrid, hay que tener presente que Metro y Cercanías son capaces de ofrecer alternativa incluso al cierre total de la carretera. En Seúl, por ejemplo, desmontaron una autopista en 2005 por la que pasaban 160.000 vehículos al día y no hubo ningún colapso. Simplemente descendió el uso del vehículo privado y aumentó el del transporte público.

Por tanto, mejorando el servicio en Metro y Cercanías podríamos cerrar como mínimo otro carril y tener una sección de dos por sentido, quedando uno reservado para autobuses. No habría que invertir en nuevas infraestructuras y los costes del transporte público se cobrarían a los usuarios, mientras que los soterramientos son subvenciones a fondo perdido a los conductores, pagadas entre todos. Con esta solución ya se alcanzarían niveles de atenuación del ruido similares al soterramiento y la contaminación se reduciría seriamente.

Si pensamos que en la periferia de Madrid el 71% de los viajes mecanizados al centro los hacemos en transporte público y sólo el 29% en vehículo privado, está claro que la mejora del transporte público beneficia a la mayoría, mientras que el cierre de uno o varios carriles de la A-5 simplemente deriva viajeros al modo de transporte mayoritario, haciéndolo más eficaz para todos.
Recortar en carreteras mejorando el transporte público es la vía lógica para afrontar los problemas que ocasiona la A-5, contribuyendo positivamente a la calidad del aire y al reparto de la movilidad en la ciudad. Hay que soñar una avenida.

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Mejora del transporte público: Seúl antes y después. Desmontar autopistas es más barato que enterrarlas, recupera el medio y aumenta el uso del transporte público.

 

 Nota de Prensa

Anexo a la nota de prensa

 

Para más información, visite: Web de Campamento SÍ

 

 

 

 

Debate “Patrimonio arquitectónico: ¿Bien cultural o mercancía?

El pasado 17 de mayo de 2016 tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el debate titulado “Patrimonio arquitectónico: ¿Bien cultural o mercancía?

Presentada y moderada por Javier Alau (Arquitecto. Miembro del Club de Debates Urbanos) intervinieron: Álvaro Bonet (Arquitecto. Miembro de Madrid Ciudadanía y Patrimonio),
Javier Mosteiro (Arquitecto. Director del Máster de Patrimonio de la ETSAM),
Carlos de Riaño ( Arquitecto) Carmen Rojas (Arquitecta. Representante del Ayuntamiento de Madrid) Paloma Sobrini ( Arquitecta. Directora General de Patrimonio Cultural. CAM)

2016-05-17-Patrimonio-1

2016-05-17 Patrimonio

El debate completo se ha dividido en tres vídeos, este es el correspondiente a la parte 1, la presentación de la mesa de debate:

Parte 1/3, debate

Parte 2/3, debate

Parte 3/3, debate

¿Qué es fundamental y qué no en la reforma de Chamartín y Fuencarral?

Los ciudadanos queremos operaciones viables y útiles para el desarrollo de un nuevo modelo de ciudad, no se trata de batir más records Guinness.

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Imágenes de los proyectos del BBVA (izq.) y del Ayuntamiento de Madrid.

El Ayuntamiento, tras cuatro sesiones de Audiencia Pública con participación de todos los actores urbanos (partidos, administraciones y empresas públicas, vecinos, promotores, propietarios de suelo, empresarios locales, universidad, colegios profesionales, etc.), ha presentado el 10 de mayo unas Bases para un Debate con estrategias de ordenación para el desarrollo del norte de Madrid, alternativas a la operación Distrito Castellana Norte del BBVA.
Se trata de poner en marcha nuevas estrategias de ciudad orientadas a buscar el equilibrio urbano, la reducción de la desigualdad, el aumento de la sostenibilidad y un desarrollo inmobiliario razonable que permita asentar un tejido diverso de actividad económica. Y se trata, además, de hacer viable una operación que no ha salido adelante durante 23 años por su gigantismo y desenfoque económico sesgado hacia la multiplicación de plusvalías.
El martes 17 el J. Antonio Granero, arquitecto, ha publicado un artículo en El País sobre el “proyecto de reforma de Chamartín”, en el que se muestra claramente partidario de las propuestas del BBVA y pone en cuestión la propuesta municipal por “renunciar a asuntos fundamentales en un proyecto de ciudad, como la propia Castellana, la renovación de infraestructuras obsoletas o la nueva línea de metro, cambiando además la imagen de las torres por un polígono industrial”.

Los asuntos fundamentales de la ciudad
Desgranemos lo que el artículo considera asuntos fundamentales en un proyecto de ciudad.
En cuanto a las infraestructuras obsoletas, a pesar de la opinión del articulista, la propuesta municipal se basa en facilitar la modernización del FFCC y la realización, a corto plazo, de una nueva estación (un “Hub” ferroviario), con un intercambiador multimodal de transporte urbano. Propuestas que durante 23 años la Operación Chamartín no ha sido capaz de poner en marcha. Además, se reforman los dos enlaces de carreteras (nudos Norte y Fuencarral) y se integran las instalaciones del Canal de YII en un parque lineal de Fuencarral, un eje verde que se prolonga por Mauricio Legendre hasta la Plaza de Castilla.
La nueva línea de metro al norte de la M30 no puede considerarse ser un asunto fundamental para la ciudad, aunque si para el BBVA que pretendía macizar el nudo norte de la M30 con más de 3 M m2 de oficinas y viviendas, algo que la nueva estrategia municipal propone sustituir por un Centro de Negocios en torno a la estación de Chamartín de 570.000 m2 y el “Desarrollo sostenible de Fuencarral”, con 3.600 viviendas, el mantenimiento del área industrial-terciaria existente en Malmea y 290.000 m2 de terciario y tecnológico en el entorno de la nueva estación ampliada de cercanías de Fuencarral. Suponemos que el Sr. Granero considera, como infraestructura obsoleta, la zona industrial de Malmea, ya que parece desasosegarle que en Malmea se cambie “la imagen de las torres por un polígono industrial” (existente, les recuerdo).
Descartados estos asuntos, por improcedentes, parece que lo que preocupa al articulista, y que se ha utilizado como “marca” de esta operación del BBVA, es “la prolongación de La Castellana sobre el Nudo Norte”. Pues “no podemos renunciar al eje estratégico de Madrid, emocional y funcional, que constituye una marca de identidad”.
La prolongación de La Castellana a través de Fuencarral, como “marca de identidad”.
En apoyo de esta propuesta, el artículo pone como ejemplos: la prolongación de los Campos Elíseos en Paris y la de la Diagonal hasta el mar en Barcelona. Una comparación desafortunada, porque no tiene en cuenta que Los Campos Elíseos es un eje urbano desde El Louvre hasta el Arco de L´Etoile, que continuaba linealmente por la N13, en donde se situó la operación de La Defense; no se abrió una prolongación, se aprovechó una vía radial existente. Y en Barcelona, la operación de renovación urbana de prolongación de la Diagonal desde Las Glorias hasta el mar, ya estaba prevista por Cerda en el Plan de 1.860.
El caso de La Castellana, es radicalmente distinto. En 1.860 el Plan Castro aprovechó el Paseo de la Fuente Castellana – una vaguada arbolada, sinuosa, tangencial al casco – como charnela entre el casco y el nuevo ensanche, concibiéndolo como un gran Paseo entre Atocha y el nuevo Hipódromo (ahora Nuevos Ministerios). Después, en 1929, Secundino Zuazo propuso el crecimiento de Madrid hacia el norte eliminando el hipódromo y dando continuación a la Castellana, proyecto que desarrollo el franquismo, con un eje que nada tenía que ver con La Castellana y que se nombró Avda. del Generalísimo, hasta la Plaza de Castilla, una plaza desangelada de la que sale oblicuamente la prolongación de la vía hasta el nudo norte.
Este cambio de dirección de la vía en Plaza de Castilla produce efectos paisajísticos tan lamentables como la vista de las torres KIO ladeadas, o la falta de continuidad con el símbolo florentino de las cuatro torres. Y a partir del nudo norte la carretera se desvía al este (por la M30), para buscar la A1. Por lo tanto La Castellana se acaba en el nudo norte. Más allá…, hay una zona industrial y el antiguo pueblo de Fuencarral, con sus ensanches.
Es decir, el eje “emocional” se acaba en la antigua Castellana. A partir de Nuevos Ministerios, se trata de un eje terciario (AZCA, Cuzco o las Cuatro Torres), que ha desequilibrado la ciudad socialmente, funcionalmente y en términos de movilidad, y que, además, no tiene continuidad hacia el norte. La única razón de continuarlo con la propuesta del BBVA sería crear un Distrito de oficinas “prime” y viviendas de lujo, bajo la marca comercial “Castellana Norte”, que agravaría considerablemente el desequilibrio funcional, ambiental y social. Una propuesta en contra de la sostenibilidad y la eficiencia de la ciudad, en contra de los madrileños.
La necesidad de grandes proyectos
Nos recuerda J. A. Granero que las grandes ciudades comparten la necesidad de grandes proyectos, pero le deben parecer insuficientes los dos Grandes Proyectos de la propuesta municipal, más viables, con gestión independiente para desarrollo inmediato de las actuaciones más urgentes: una nueva Estación de Chamartín con un Centro de negocios y el Desarrollo Sostenible de Fuencarral. Son grandes proyectos que están en línea con un nuevo modelo de desarrollo más sostenible para la ciudad (social, económica y ambiental). El proyecto de BBVA es un exceso se mire por donde se mire: 3M m2 edificables (equivalentes a 50 torres como las 4 torres), la torre más alta de Europa de 70 plantas (50% más que las cuatro torres), una losa de hormigón de 20 has cubriendo el FFCC) ¿alguien da más?, y que pretenden que se acepte como parque (¡pulpo como animal domestico!).
Los ciudadanos queremos operaciones viables y útiles para el desarrollo de un nuevo modelo de ciudad, no se trata de batir mas records Guinness, nos basta con el descalabro de la M30 de Ruiz Gallardón.
¡Fuencarral es Fuencarral!
¿Tanto cuesta reconocer un área urbana con cierto equilibrio y con posibilidades de desarrollo? Fuencarral tiene barrios de vivienda de distinto tipo desde el casco antiguo del pueblo a los barrios de vivienda social y los nuevos barrios, como tres Olivos, y tiene varias zonas de industria y oficinas (Herrera Oria, Malmea o Valverde). Tiene terrenos baldíos por los que pasa el Canal, muy adecuados para un parque lineal de norte a sur, para rematar barrios con nueva vivienda y actividad económica, y para satisfacer déficits existentes de equipamientos. No necesita macizarse con oficinas y viviendas de lujo que congestionarían todo el norte y machacarían los barrios del entorno.
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Felix Arias Goytre

Socio del Club de Debates Urbanos y miembro  de la Plataforma por el Derecho a la Ciudad

 

22 de Mayo de 2016

Enlace de la publicación en Nueva Tribuna

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